EDICIóN GENERAL

La enfermedad que no existe pero tú también sufrirás

No soy una persona dejada ni me han llamado vago en la vida. Pero sufrí esa espiral de frustración y desidia igual que la descrita: me incorporé en una pequeña empresa de nueva creación. Todo olía a futuro y a posibilidad, a reto. Pero al año no había más que moho, empleados que se comportaban como dueños, máximas del tipo tú-no-toques, y horas extras sin ton ni son. Dejé de ir a trabajar con ilusión, me moría. Dejé de hablar. Luego contestaba mal, me comportaba mal, odiaba hasta el olor. Once años de agonía, me echaron por fin. Fue renacer.

Perdón por el rollo.
#64 Pues aún aguantaste
#64 ¿Que te impidió irte a otro trabajo durante esos 11 años?
#83 Una hipoteca, un bebé en camino y la oposición sin aprobar. Menudencias.

Esa estúpida costumbre de comer todos los días.
#93 Esos motivos a mi parecen los adecuados para irme cuanto antes de ese tugurio.

Dices que: "Once años de agonía, me echaron por fin. Fue renacer."

No se, pero yo me hubiese ido a otra empresa, en vez de esperar a que me despidan.
#64 Sí, lo peor de esos sitios es que todos esos vicios que tienen los demás se te pegan. Te vuelves un ser tan mezquino como los demás.
Me alegro de que te hayas largado de semejante lugar.
#88 No me he explicado bien: mis compañeros eran los trabajadores perfectos, tan perfectos que uno se incorporaba siempre el día antes de finalizar sus vacaciones para "ponerse al día" y otro cogía el teléfono y volaba a la oficina en cualquier momento del día, cualquier día. Eran perfectos. A mi eso no se me pegaba ni a tiros.
#94 ¡Madredelamorhermoso! ¡Qué frikis! :-/
#95 Sí, ese tipo de comentarios son lo que se espera de un gilip...

menéame