Historia de las exodoncias en la ortodoncia. Parte 2

Si no has leído la parte 1, te sugiero que le eches un vistazo antes de seguir. www.meneame.net/m/Artículos/extracciones-dentales-ortodoncia-salud-pa

(Este artículo será un escueto resumen de un artículo que será publicado. Su autora me ha dado permiso para difundir parte de su contenido)

Las cambios estéticos dentales estaban presenten en muchas civilizaciones antiguas como los mayas, con el propósito de distinguir a un élite. Pero no fue hasta principios del siglo XX debido al nacimiento de cine holywoodense cuando se popularizó tener una sonrisa perfecta y un dientes alineados. Un estándar de la belleza que se asemejaba a las estrellas del cine. Por contrapartida, la clase baja se distinguirían con unos dientes apiñados.

En los años 40, se determinó el camino a seguir de la ortodoncia en las próximas 8 décadas. Charles Tweed fue pionero en la idea de que la extracción de 4 premolares sanos evitarían la recaída de una dentadura imperfecta, es decir, que la dentadura se volviese más estable a largo del tiempo haciendo exodoncias.

Es una idea muy chocante la idea de extraer dientes por fines estéticos considerado como una tecnica pasada de moda y barbárica. Ya el padre de la ortodoncia, Edward Angle (1885-1920) decía que el ideal era mantener los 32 dientes y expandir los maxilares donde todos los dientes cupiesen. No obstante, Tweed en un congreso de la AAO convenció a los compañeros del éxito de su técnica porque no había mucha dificultad más haya de extraer dientes.

(Hoy en día muchos cirujanos maxilofaciales les llaman a estos ortodoncistas ''cómodos'', por no complicarse mucho la vida.)

Una de las consecuencias en los maxilares de los niños es que previene el potencial crecimiento del cráneo. Otra de las consecuencias es la perdida de 3 cm de ambos maxilares, con una estimación de 8mm por diente que se descompone en el torrente sanguíneo por falta de soporte. El cuerpo entiende que al no haber diente, no lo necesita, y el hueso alveolar se diluye al cabo de los años o directamente se fuerza a cerrarse con elásticos o headgear. La boca se vuelve más pequeña y la mandíbula visiblemente retraída.

(Es un secreto a voces entre muchos cirujanos maxilofaciales que si no fueran por las extracciones dentales, no habría tanta gente que acudiría a ellos)

No obstante, algunos ortodoncistas se quejaban que esta técnica antentaba con los principios de un crecimiento natural y hacía un daño irreversible al cráneo. Otros alarmaron que el tratamiento dejaba un rostro plano, pómulos sin proyección y una sonrisa estrecha, que hacían a la gente menos atractiva.

Esta técnica se popularizó globalmente en los años 70 con el beneplácito de la industria de la ortodoncia. Sólo en estados unidos hasta esa fecha, el 70% los estadounidenses fueron tratados con extracciones.

En Francia se pronunciaron con una resistencia al tratamiento, señalaron que la metodología empleada era racista al hacer distinción entre los maxilares caucásicos y afroamericanos. Al igual que en Alemania, ellos criticaron duramente la extracciones porque sostenía que olvidan la parte funcional de los dientes y que podían causar estragos en la salud. La aproximación funcional radicaba en tener unos buenos hábitos en la infancia como una buena postural lingual para desarrollar maxilares donde acomodar 32 dientes. (De esto hablaré en otro artículo)

Y llegamos a un juicio en 1986, Susan Brimm vs. Malloy.

Una mujer joven de Michigan llevó a su ortodoncista ante el juez debido a un dolor extremo en la articulación termo mandibular debido a las extracciones y a una retracción de sus maxilares. El ortodoncista experto que testificó, John Witzig, que llegó en avión desde Inglaterra, calificó lo que le sucedió a las mandíbulas de Brimm como un caso de "mutilación". Ella fue indemnizada por 1.3 millones de dólares por un caso de mala praxis.

Lo que sigue es tal vez lo más repugnante en la historia de la odontología. El acalorado debate interno sobre las consecuencias del procedimiento de Tweed —que había estado en curso, secreto para el público, desde su promulgación en 1940— se convirtió en una política organizada autodeclarada de negar la evidencia de las consecuencias probadas.

Presa del pánico por el miedo a las demandas por imitación y la posible pérdida de la fe pública que el veredicto de la ley de Brimm podría engendrar en el campo ahora furiosamente popular y altamente lucrativo de la ortodoncia, la AAO encargó una serie de artículos de investigación denominados de "alta calidad" refutar cualquier relación entre las mandíbulas y los dientes, y cualquier posible relación entre la disfunción de la mandíbula y el tratamiento de ortodoncia de extracción.

En particular, en ninguno de los estudios de investigación patrocinados por la AAO sobre las consecuencias de las extracciones en los maxilares se invitó a participar a un experto maxilar-facial, especialista en trastornos de la articulación temporomandibular o cualquier médico fuera de la industria de la ortodoncia. Estos artículos encargados, publicados en gran parte entre 1992 y 1999, son ahora la base para la formación en ortodoncia en todo el mundo.

El resultado es que los ortodoncistas de todo el mundo continúan extrayendo premolares de buena fe en el sentido de que cualquier crítica a la ortodoncia de retracción de extracción de premolares es infundada o, si se prueba, irrelevante. Hoy en día, el PER se utiliza en Asia hasta en un 80% de todos los casos de ortodoncia; en Europa; 30 - 60%, en el 60% en Australia y en las Américas, del 25% al ​​80%.

En general, estas cifras se traducen en más de 20.000.000 de niños a los que se les extraen los dientes adultos sanos cada año, principalmente con fines estéticos.

Es importante enfatizar aquí que ningún ortodoncista es responsable de las consecuencias que resulten de la retracción de la extracción (a menos que se determine que se equivocó en su diagnóstico). Él / ella solo está siguiendo su capacitación y aplicando un "estándar de atención" respaldado por la industria.

La educación escolar de ortodoncia ha sido criticada por basarse en el entrenamiento mecánico y la transmisión memorística de los principios de la ortodoncia, sin énfasis pedagógico en la indagación o el cuestionamiento, y con escasa instrucción en biología o estructuras relacionadas con los dientes. En Francia, el profesor a cargo de enseñar la función de la mandíbula en tres escuelas de ortodoncia líderes en París comentó que solo se le llama para impartir un seminario de dos días explicando el tema de la mandíbula y el TMD en el curso de todo el programa de cuatro años. En sus palabras: "Lo único que saben es enderezar los dientes".

Más bien, la responsabilidad de las consecuencias recae en los actores de la industria: aquellos que financian y dirigen la investigación, determinan el contenido educativo en los programas de capacitación en ortodoncia, dictan exámenes de la junta, organizan paneles de conferencias internacionales, seleccionan y revisan publicaciones de revistas comerciales, etc.

(Hay mucho más pero tampoco quiero publicar todo el artículo por menéame)

Para concluir añado varios canales de YouTube interesantes si se quiere profundizar más sobre el tema:

El canal de Bill Hang que trata a pacientes con extracciones dentales: www.youtube.com/user/Facefocused

El canal de una usuaria, Ccarrieb, que ya en 2011 empieza a documentar los problemas de su tratamiento de ortodoncia, además de su tratamiento de reversión.

www.youtube.com/c/ccarrieb

Y en relación a si el tratamiento de extracciones dentales pudiera ocasionar apnea del sueño, os dejo un interesante artículo de un ENT (Steven Park) sobre este tema.

doctorstevenpark.com/can-tooth-extractions-cause-sleep-apnea

En el próximo artículo hablaré sobre el impacto de las extracciones dentales en el cuerpo, la cara, en la respiración, en la columna (postura), etc. Y dejaré para el final las posibles soluciones para aquellos que quieran someterse a un tratamiento de reversión. Ya os digo que por el momento en España te derivan directamente al cirujano maxilofacial.

Esto es la punta del iceberg.