El charlatán de Salvador

La profunda estupidez de nuestra era se concentra en la estupefacción ante el pobre intento de artículo de opinión del charlatán Sostres. Si en algún momento en su cerebro existió un intelecto, lo felicito, aunque sea póstumamente.

Pero sobre todo sus apariciones públicas las basó en majaderías tan poco informadas como retrógradas y machistas. Yo fui de Erasmus, Salvador, ¿debería mi novia haberme prohibido ir, o también vas a tacharme de adúltero? ¿O solo es la mujer la que debe pedir permiso a su hombre para ir de viaje? No me ha quedado claro.

Esa pobre acumulación de palabras que el diario ABC ha tenido la poca vegüenza de publicar prueba la decadencia periodística de la sociedad española. Sostres, analfabeto manifiesto, tal vez sea un escritor a la altura de los lectores del ABC, con su vulgaridad disfrazada con palabras bonitas, su pantomima del cristiano creyente y la ignorancia del columnista más interesado en decir barbaridades que no en expresar una idea fundamentada. Una ignorancia cuyo hijo pródigo es un artículo en los que hacer gala de la habilidad de alzar la voz, agitar el puño al cielo y enorgullecerse de si mismo; el hijo de un autor que con tal de escribir patrañas acepta quedar convertido en un deplorable patán, por más grande que sea el periódico que hace eco de su palabrería sin sentido.

Sostres no ha leído a Hawking, y si lo hizo no entendió nada. Su fanatismo Cristiano le delata como lo que es: un escritor enfocado a contentar al lector de derechas bobalicón, al que desea agitar la bandera de España, darse golpes en el pecho y gritar sus loas a la virgen que caiga más cerca de su barrio. ¿Y la forma de hacerlo? Incapaz de argumentar o de rebatir aquello con lo que no concuerde con Hawking, vira hacia la falacia y la demagogia, atacándolo por no estar bautizado.

El fiel reflejo de un sector de la sociedad enfangado en su propia inmundicia e ideas arcaicas; el fiel reflejo del ignorante que, con tal de no entender, ataca a ciegas; las palabras manuscritas un columnista incompetente, zoquete, bruto, cafre, patán e inculto. Internet está lleno de geste como Salvador Sostres, energúmenos que escriben sus barbaridades en las redes y esperan ganar visitas aunque sea mediante el escándalo, el escarnio y la mofa sin sentido.

Pero al menos lo hacen gratuitamente, pues nadie con un mínimo de decencia patrocinaría ni una sola palabra de semejantes payasos. Lo cual dice muy poco en favor del diario ABC, si es que todavía le quedaba decencia alguna.

Y por cierto, Salvador, si estás leyendo esto: Habla de religión si quieres, no te llevaré la contraria por ello. Pero cuando se trata de ciencia y física cuántica, escucha a los que saben más del tema. Quizá entonces seas capaz de escribir algo que no dé vergüenza ajena.

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NOTA DEL AUTOR: Esto lo escribí originalmente en mi blog Enfermero en UK, pero me pareció feo enlazarme a mi mismo.