Joia Vanidad II (del Fosphorito)

(Llevo años sin escribir relatos pero dado que me gusta la idea de los subs y entre otros sigo con cariño éste, he decidio recuperar algún relato viejuno mío y subirlo aquí. Gracias por leerlo. Si gusta iré colgando alguno más de entre lo antiguo. Los títulos de los relatos nunca tienen que ver con el relato en sí. Simplemente van enumerados y explican en que web se colgaron por primera vez).

Respiro entrecortadamente intentando recuperarme.

Otra vez se me ha vuelto a escapar.

Pero esta vez he estado cerca

Toda una eternidad persiguiendo al hombre del traje verde

Algún día conseguiré atraparlo y ver su cara.

Necesito saber quien es, aunque en realidad me aterra alcanzarlo.

He imaginado mil veces su rostro, le he puesto mil nombres y lo he llamado por todos ellos. Le he creído saber mil motivos diferentes para huir de mí y se los he gritado al viento.

Nunca dice nada, tan sólo corre.

Siempre lo vislumbro de espaldas a mí, y por muy prudente que yo sea él sugiere mi presencia antes de poder acercarme lo suficiente.

Una vez perdió su sombrero de fieltro.

Y un par más dejó escapar de su mano su caja de herramientas.

Siempre he pasado de largo, pues en esas ocasiones estaba seguro de poder correr más que él.

Luego cuando lo pierdo y vuelvo hacia atrás no encuentro sus cosas.

Todavía no domino las técnicas de control y no puedo dirigirme hacia donde verdaderamente quiero

Bebo un vaso de agua y vuelvo al sueño.

El hombre del traje verde me esta esperando para seguir huyendo.

Estoy empapado en sudor y temblando.

Otra vez he vuelto a escapar.

Pero esta vez ha estado muy cerca.

No se como lo hace para encontrarme siempre.

Llevo toda mi inconsciencia alejándome de él

Nunca le he llegado a ver, aunque soy capaz de notar su presencia.

El vello se me eriza y el corazón comienza a galopar desenfrenado

Entonces corro con todas mis fuerzas

En ocasiones me llama por nombres extraños y grita frases sin sentido en un idioma que ni siquiera entiendo.

Hasta ahora siempre he sido más rápido.

A veces pienso en volver el rostro y así poder por fin entrever ante quien huyo; a veces quiero que me atrape de una vez para dejar de correr.

Pero, sin saber por qué, me aterra hacerlo.

Escondo la cabeza bajo la almohada y cierro mis ojos

Es hora de seguir huyendo.

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Ahi vuelve a estar, siempre dándome la espalda, siempre con su traje verde.

Me acerco sigilosamente, pero me detecta y comienza a correr.

Lo siento llegar, se que vuelve a estar ahí.

Inicio mi rutina y comienzo a huir.

Corro detrás de él, pero no llego.

Otra vez se está alejando de mí.

¡¡¡Se acabó!!!, voy a dejar de correr.

Me paro, pero no me atrevo a girarme.

¡¡¡Se ha detenido!!!, ¿Qué está haciendo?, nunca había dejado de correr.

Yo también paro. Estoy a cinco metros y permanece de espaldas a mí.

¿Qué hago ahora?, ¿Voy hacia él??, tengo miedo.

Él también se ha parado, lo noto. Siento su aliento, también tiene miedo.

¿Qué hago ahora?, ¿Me giro?, tengo miedo.

Me acerco.

Me giro.

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Se ha girado, veo su cara y no la reconozco.

Por fin veo a mi perseguidor, pero, ¿Quién es?

Me mira con curiosidad él también parece estar sorprendido.

Me mira con curiosidad él también parece estar sorprendido.

Un ruido me perturba me despierto y salgo del sueño

Un ruido me perturba me despierto y salgo del sueño

A tiempo de darme cuenta de que me he dormido conduciendo el camión y este descontrolado se precipita contra una parada del autobus.

A tiempo de darme cuenta de que me he dormido mientras esperaba el autobus y que un camión está a punto de arrollarme.

Ahora comprendo el significado del sueño que me ha venido atormentando toda la vida. Persigo a mi víctima.

Por fin lo comprendo todo. Él está tras el volante. Es mi verdugo.

Jodido destino

Jodido destino

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CAMION ARROLLA PEATON CAUSÁNDOLE LA MUERTE.

Agencias- Villalonga de Ter. Un camión con matrícula alemana perdió el control en la carretera C-33 precipitándose contra la parada del autobús interurbano en la que por suerte, dada la intempestiva hora de la mañana, 5 a.m., tan sólo se encontraba una persona, Emilio N. S. de 33 años que falleció en el acto. El conductor del camión que resultó ileso fue ingresado en el hospital preso de una crisis nerviosa.

El recorte de periódico ya amarilleaba entre mis dedos. Había sido esta la primera y única vez que mi pequeño pueblo salió citado en un diario de tirada nacional, y de eso hace ya más de 22 años. Entonces recorté ilusionado el artículo y hoy, tanto tiempo después lo recupero porque Otto se ha ido.

Otto tuvo que indemnizar a la exmujer y el hijo de Emilio, que ya no vivian en el pueblo, pero no fué a la carcel. Extrañamente se instaló entre nosotros y cada día acudía al cementerio y depositaba flores frescas sobre la tumba de Emilio y allí pasaba largas horas en silencio. Eso hizo durante todos y cada uno de los días de estos últimos 22 años. El pueblo, al principio se apiado de él e intento reconfortarle. Incluso el párroco intentó hablar con el alemán para decirle que no era necesario tanto sacrificio, que Dios y Emilio ya lo habían perdonado.

El alemán vivió y envejeció aquí. A veces bajaba a la ciudad, pero nunca pasó una noche fuera. Era amable con todos y sumamente educado. Poco a poco se convirtió en uno más.

El alcalde le acabó dando las llaves de la verja del cementerio y cuando alguién quería acudir tan sólo debía hacérselo saber a Otto para que este le abriera.

Hace tres días las llaves aparecieron en el descansillo de la puerta de la vivienda del párroco. Otto se ha ido y todos aquí sentimos que ya no volverá.