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El criminal caso de los pellets

A veces la hipocresía llega tan lejos que deberíamos echarnos a llorar. Y lo más duro es que la compramos gracias a esa gloriosa manía de no echar cuentas y de la que tantas veces he hablado como el síndrome de la pirámide.

Hoy vamos a hablar de los pellets, esa calefacción ecológica, sostenible y verdísima.

Mirad lo que dice la OCU:

"Hoy en día, España cuenta con 35 plantas con producción certificada ENplus® repartidas por toda la geografía, solo una de ellas es nueva de este 2018.  

Castilla y León y Andalucía se sitúan a la cabeza con 11 plantas de fabricación de pellets cada una. Según los datos de AVEBIOM, la primera comunidad autónoma podría producir alrededor de 370.000 toneladas de pellet al año y la segunda, cerca de 270.000 toneladas anuales.

Les siguen Castilla-La Mancha con 10 plantas y Galicia con 8 plantas. En ambas regiones, los potenciales de fabricación de sus plantas de pellets se situarían entre las 175.000-200.000 toneladas al año.  

A continuación, se encuentra Cataluña con 6 plantas, cuyas fábricas de tamaño mediano aportan al mercado de los biocombustibles sólidos hasta 140.000 toneladas anuales de pellets.

Después, se posicionarían Extremadura, Aragón y Comunidad Valenciana con 5 plantas cada una. La primera de estas regiones produce en torno a 270.000 toneladas de pellet al año gracias a los proyectos de las localidades de Moraleja, en Cáceres, y Herrera del Duque, en Badajoz. En el caso de Aragón, la producción rondaría las 160.000 toneladas anuales, de las cuales 120.000 procederían de la planta que se está construyendo en el municipio zaragozano de Erla.

El resto de las comunidades autónomas albergan menos de 5 plantas cada región y, por tanto, la producción de pellets no es tan significativa.  "

Hablamos, así, a ojo, de un millón y medio anual de Toneladas de pellets, y todavía hay quien se cree la milonga de que esos pellets proceden de residuos de fábricas de muebles, restos de aserradero y desbroce de montes. ¿En serio?

Claro que no. No es verdad. Los pellets son uno de los mayores elementos de deforestación que he visto en los últimos años, porque son capaces de convertir en dinero cualquier árbol, y por ende, de convertir en residuo cualquier masa forestal. En teoría existe una normativa sobre lo que se puede y no se puede cortar, pero en la práctica, cuando hay dinero de por medio, los árboles enferman de pronto (y 200€ la saca), son peligrosos a cierta distancia de la carretera (y 2000€ más a la saca), o simplemente se podan los más viejos a seis centímetros del suelo, para dejar crecer a los árboles jóvenes , porque así lo he escuchado, textualmente (y 10.000€ más a la saca).

Los fabricantes de pellets se alimentan de la limpieza de los ríos, y donde antes había un hábitat para miles de pájaros, ahora hay una especie de césped rapado y juncos limpios, porque mira por donde, pasaron con una máquina limpiadora que lo limpiaba y trituraba todo, pajaritos incluidos.

Los fabricantes de pellets se alimentan de la poda de parques y jardines, y por eso, contra toda norma ancestral, parece que últimamente se han fusionado el gremio de podadores y el de capadores.

No es que los fabricantes de pelletes aprovechen residuos, que lo hacen: es que convierten cualquier cosa en residuo para poder aprovecharla.

Los pellets convierten, en suma, cualquier masa forestal en leña, fomentan el furtivismo (sí, también hay talas furtivas, y se tarda minutos en convertir en serrín un árbol para hacer desaparecer el cuerpo del delito) y encima los que los queman en sus verdes calderas nos dicen que son sostenibles, ecológicos y que pagan menos impuestos. Alucinante.

Tampoco hace falta razonar mucho para entenderlo. Si ideas un mecanismo para convertir la naturaleza en dinero, ¿qué puede salir mal?

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Banda sonora:

www.meneame.net/m/Temazos/barry-mcguire-eve-of-destruction-1965