RELATOS CORTOS
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Cien siglos para encontrar a su amor

—Esta planta es la de los deportistas de élite. Conocerá el caso de Emir Abadi; él ha sido el primero en ser despertado, pero ya confían en nuestros sistemas criónicos varias decenas de atletas. Principalmente estrellas en sus últimos años, esperando un buen contrato. Habitualmente, a las dos o tres décadas de dejar el deporte, vuelven a revalorizarse. —Como aquel rapero blanco. —Exacto, también los actores y las estrellas de la música son algunos de nuestros grandes clientes. Están …
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Y nada más que la verdad

“Estamos atravesando dificultades técnicas. O más bien psiquiátricas. Porque se está liando parda en la sala del realizador. No sé si volveremos, hagan zapping o lo que les de la gana. Yo me voy”. Lo último que se escuchó antes del pitido de la carta de ajuste fue “¿Pero esto qué es? ¡¿Pero esto qué eees?!”  Gonzalo era un tipo sencillo. Por no decir simple, que podría llevarnos a pensar que no tenía muchas luces. No era eso, que también. Era que no le …
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La avispa

A Alfredo se le notaba en los tics corporales que estaba contando las horas para irse de aquel camping. Miraba el reloj, sacaba el móvil del bolsillo y se rascaba la nariz compulsivamente. Especialmente cuando su mujer le pedía algo. Alfredo, busca a los niños que ya es la hora de comer. Alfredo, friega la sartén que voy a preparar salchichas para los niños, te dije que fregaras anoche y todavía están los cacharros aquí. Alfredo, antes de irte tienes que recolocar el toldo, que da el sol en toda esta parte de aquí....
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Brindis por un vals negro

 En noches perpetuas de blancos colmillos danzaron los sueños de tu juventud: boleros de llanto, mazurcas de miedo al ritmo mellado de un cielo voraz. Olvida conmigo el tiempo marchito, enlaza mi mano y siente este vals. Quizás las palabras no tengan sentido, quizás el crujido del viejo temor crepite en tus ojos, tus brazos, tu vientre, atando al silencio la luz de tus pies. Bailemos ahora el vals del ciprés. Bailemos ahora un vals de promesas que a nadie le importan, un vals de almanaques sin tierra y sin voz, el vals …
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Las siete reencarnaciones de Gluk

Gluk vio la luz en una cueva y pasó sus primeros meses intentando sobrevivir al frío del invierno. Cuando por fin salió de ella, se encontró con un mundo del que, esencialmente, sabía lo mismo que sus padres. Y es que había nacido en una tribu de cazadores que recién aprendió a dominar el fuego. De aquella vida, Gluk recuerda temor e ignorancia continuos. Cada vez que había una tormenta, temían que el cielo cayese sobre sus cabezas. Cuando encontraban a algún animal desconocido con aspecto peligroso,...
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La planta de Victor Hugo

I ¿Pero usted, a qué ha venido? ¿A que le demos el visto bueno a un reportaje que ya tenía escrito o a saber de verdad cómo son estos centros? Sea honrada, mire a la cara a la gente y con el tiempo, en alguna parte, hará ese programa con el que sueña seguramente. El que la saque a hombros de la televisión local para llevarla a una cadena nacional. No, tranquila: no me las doy de psicólogo. Es que se le nota. Se le nota a la legua que viene a cumplir el expediente y que considera casi una ofensa que la hayan …
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Mundo fallido

Despierto overclockeado. Alarmas internas: 0 críticas, 54 estado corporal en construcción. Alarmas externas: 1 crítica. Sonda hostil acercándose. Empujo con fuerza la Neumanntic con los pies. Desconexión abrupta. Mi brazo izquierdo se aleja con ella, justo a tiempo para ver los fuegos artificiales. Batería al 5%. Objetivo asegurado. ¿Propulsión aleatoria evasiva o nanodardos dirigidos? Nanodardos. Sí pequeñines, vosotros nunca me falláis. Mientras la sonda se …
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Diálogos de ultratumba

- Así que esto es la muerte... + Pues sí, Pedro, hasta aquí has llegado - Es extraña, no se siente nada + Tu alma se ha separado de tu cuerpo, no puedes sentir nada, no puedes comunicarte con nada ni con nadie, porque no tienes un cuerpo para hacerlo - Pero esto es una situación muy cruel, ¿sólo puedo hablar contigo? + Sólo puedes hablar con tu imaginación, con nadie más. Yo te voy a dar la bienvenida en estos primeros momentos de tu muerte, y explicar tu futuro - Pues vaya. Me …
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La encerrona de Zalewsky

Se llamaba Zalewsky y nunca sabremos la verdad. Se entregó a los vencedores un día antes de que fuera publicada su orden de captura. Lo acusaban de Crímenes de Guerra y contra la Humanidad. Le pesaba tanto el remordimiento por lo que había hecho que no hizo falta interrogarlo: se declaró culpable de todo. Tardaron seis meses en juzgarlo. Los seis meses los pasó en su celda, entre lágrimas diurnas y gritos nocturnos de horror. Decía ver en sueños a sus víctimas, a los niños y las mujeres muertos …
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La Segunda Venida

La Primera Venida les cogió por sorpresa. Los humanos miraron al cielo horrorizados viendo una bola de fuego hacerse más y más grande, preguntándose si su vida había tenido sentido o si habían hecho lo correcto durante su corta trayectoria sobre la faz de la Tierra. No era la primera vez que pasaba, los dinosaurios ya tuvieron la ocasión de hacer examen de conciencia. ¿Enseñé a mis raptorcitos a compartir vísceras como es debido?¿Fui demasiado cruel con aquel tiranosaurio cuando le rasqué el...
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El derecho a la muerte consciente: la pastilla violeta

En el año 2148 la eterna discusión sobre la eutanasia se había zanjado. Años atrás, se estableció una ley que consagraba el derecho a morir para aquellas personas con padecimientos incurables que les causasen dolores extremos, y se ideó para ello una pastilla de color violeta que, al ingerirse, provocaba un sueño que llevaba directamente a la muerte. Pero muchos pidieron que esa pastilla también pudiese suministrarse a quienes, simplemente, habían decidido acabar con su vida porque no le encontraban sentido. Tras …
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menéame